Cuando una agencia gubernamental mata personas y el partido político que dice oponerse a ella responde con poco más que comunicados de prensa, algo está profundamente roto. Ese es el mensaje que atraviesa un nuevo reportaje de The Intercept sobre recientes tiroteos mortales perpetrados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la reacción lenta y cautelosa de los demócratas en el Congreso.
La representante Delia Ramírez lo dijo sin rodeos: “Se siente como si lo estuviéramos normalizando”. Habla de violencia letal ejercida en nuestro nombre—por una agencia cujos abusos han sido documentados durante años—y de un sistema político que la trata como un titular desafortunado más.
Esto importa porque va más allá de la política migratoria o de la estrategia partidista. Se trata de si los derechos humanos son realmente innegociables, de si la violencia estatal tiene límites reales y de si un partido que se presenta como proinigrante y projusticia hará algo más que lamentarse cuando esos valores se ponen a prueba.
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1. Contexto: ICE, tiroteos mortales y silencio en el Congreso
ICE se creó en 2003 como parte del aparato de seguridad posterior al 11 de septiembre, integrado en el recién formado Departamento de Seguridad Nacional. Desde el principio, operó con amplia discrecionalidad y escaso escrutinio público. Su mandato: hacer cumplir la ley migratoria civil mediante detenciones, reclusión y deportaciones.
En la última década, organizaciones de vigilancia, periodistas y activistas han sacado a la luz un patrón de abusos:
– Personas asesinadas durante redadas o acciones de control
– Negligencia médica generalizada en los centros de detención
– Abuso y acoso sexual
– Represalias contra inmigrantes que alzan la voz
– Colaboración con policías locales que canaliza a las personas hacia circuitos de deportación
Los recientes tiroteos destacados por The Intercept no son incidentes aislados; se inscriben en una larga historia de violencia por parte de ICE. Lo que cambia ahora es lo familiar que resulta todo esto y la escasa sensación de urgencia que vemos en el partido que controla palancas de poder clave.
Según el artículo, agentes de ICE participaron en tiroteos mortales que deberían haber desencadenado una supervisión inmediata y visible: audiencias de emergencia, investigaciones con citaciones, exigencias públicas de rendición de cuentas y propuestas legislativas serias para limitar o desmantelar el poder de ICE. En cambio, lo que vemos es:
– Un puñado de legisladores progresistas pidiendo investigaciones o la abolición de la agencia
– Dirigentes que emiten declaraciones vagas sobre “revisar la situación”
– Ninguna estrategia de bancada unificada, ningún calendario claro y ninguna consecuencia para ICE
La preocupación de la representante Ramírez—que los demócratas estén normalizando la violencia letal al no actuar—no es retórica. Describe lo que ocurre cuando la violencia estatal se vuelve rutina y la respuesta oficial es la dilación procedimental.
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2. Por qué los demócratas están arrastrando los pies
Desde una perspectiva progresista, la falta de acción no es un misterio: es un síntoma de dinámicas políticas más profundas.
Miedo a la reacción de la derecha
El liderazgo demócrata lleva mucho tiempo temiendo parecer “blando con la inmigración” o “antiley y orden”. Saben que los republicanos utilizarán cualquier intento de limitar a ICE como prueba de que los demócratas apoyan “fronteras abiertas” o están socavando la “seguridad nacional”.
En lugar de cuestionar de frente ese marco, muchos demócratas intentan quedar a medio camino: condenan los “excesos” pero defienden la existencia de la agencia, piden “reformas” pero evitan cambios estructurales y hablan el lenguaje del “equilibrio” en vez del de los derechos.
La política de la respetabilidad
Incluso ante asesinatos, el liderazgo suele refugiarse en una postura cautelosa e institucionalista:
– Dejar que se desarrollen las investigaciones internas
– Esperar los informes de las oficinas del inspector general
– Centrarse en “mejorar la capacitación” o “reforzar la supervisión”
Esta política de respetabilidad trata la violencia letal como un problema técnico, no como una emergencia moral. Prioriza el procedimiento por encima de la protección y la imagen por encima de las vidas.
Divisiones dentro del partido
Existe una división real entre los demócratas más centristas y el ala progresista:
– Los progresistas han pedido abiertamente abolir ICE o reestructurarla de forma fundamental.
– Los centristas prefieren reformas graduales y temen que el discurso abolicionista sea políticamente arriesgado.
Esta tensión suele desembocar en la parálisis. El liderazgo no quiere una pelea pública dentro del partido, así que evita movimientos audaces y confía en que el ciclo de noticias pase página.
Una normalización más profunda de la violencia estatal
ICE no es una excepción. Vemos patrones similares con asesinatos policiales, abusos de la Patrulla Fronteriza y condiciones carcelarias. El uso de la violencia por parte del Estado—especialmente contra comunidades pobres, negras, morenas e inmigrantes—se trata como un rasgo lamentable pero aceptado de la gobernanza.
Cuando los demócratas no responden con firmeza, refuerzan la idea de que algunas vidas son negociables, que ciertas comunidades son prescindibles y que la “seguridad” justifica casi cualquier cosa.
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3. La mirada progresista: abolición, rendición de cuentas y derechos humanos
Desde un enfoque progresista, el problema central no es si ICE siguió sus propios protocolos internos durante estos tiroteos. La cuestión es si una agencia con un largo historial de brutalidad debería seguir operando con presupuestos crecientes, mínima rendición de cuentas y fuerza letal.
Abolición vs. reforma
Los progresistas han sido claros: ICE no es solo una agencia defectuosa; es un vehículo de daño sistémico. Abolir no significa caos ni “cero control migratorio”. Significa:
– Poner fin a ICE tal como la conocemos
– Trasladar la política migratoria a un marco civil y desmilitarizado
– Centrarse en el debido proceso, la unidad familiar y los derechos humanos
– Construir sistemas que prioricen la seguridad y la dignidad por encima del castigo
Los demócratas que rehúyen la abolición suelen hablar de “reforma”, pero una reforma sin cambios en la distribución del poder tiende a ser cosmética: nuevas directrices, nuevas capacitaciones, nuevas campañas de relaciones públicas—la misma violencia.
Rendición de cuentas con dientes
Una verdadera rendición de cuentas se vería así:
– Investigaciones independientes con poder de citación
– Informes públicos sobre incidentes de uso de la fuerza
– Procesos penales cuando los agentes violen la ley
– Recortes presupuestarios y reestructuración cuando las agencias muestren patrones de abuso
– Límites legales claros sobre cuándo y cómo puede usar la fuerza ICE
Cuando se producen tiroteos mortales y nada de esto ocurre, el mensaje es claro: ICE puede matar y el Congreso, en su mayoría, se quedará mirando.
Centrar a las personas más afectadas
El análisis progresista insiste en que las voces de inmigrantes, personas detenidas, familias de las víctimas y organizaciones de base deben liderar la conversación. Llevan años alertando sobre ICE:
– Deportaciones que destrozan familias
– Redadas que aterrorizan barrios enteros
– Centros de detención que funcionan como prisiones de facto
Ignorar sus demandas—especialmente las de abolición—mientras se ofrecen vagas promesas de “revisión” no es solo un fracaso de política pública; es negarse a reconocer a las comunidades afectadas como actores políticos con poder legítimo.
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4. Lo que está en juego para la justicia social
Esta historia no trata solo de inmigración. Trata de si los valores progresistas tienen peso político real cuando chocan con sistemas arraigados de violencia estatal.
Derechos humanos vs. narrativas de seguridad nacional
ICE opera en un terreno donde la retórica de la “seguridad nacional” suele imponerse a las preocupaciones de derechos humanos. Si los demócratas no cuestionan ese marco, los derechos humanos se vuelven opcionales: algo que se invoca en los discursos pero se sacrifica en la práctica.
El valor de las vidas inmigrantes
Cuando los tiroteos mortales de ICE pasan con una respuesta política mínima, la implicación es que las vidas de las personas inmigrantes son menos urgentes, menos dignas de acciones de emergencia, menos capaces de mover la maquinaria del Estado.
Para un movimiento arraigado en la justicia social, eso es inaceptable. Los valores progresistas exigen que:
– Nadie sea desechable por su estatus migratorio
– Las fronteras no borren derechos básicos
– El monopolio estatal de la violencia esté estrictamente limitado
Un precedente para otras luchas
La forma en que los demócratas gestionen el tema de ICE anticipa cómo abordarán otras crisis:
– Asesinatos policiales de personas negras y morenas
– Abusos en prisiones y cárceles
– Respuestas militarizadas a las protestas
– Vigilancia y represión de activistas
Si el patrón es: condenar, demorar y luego no hacer nada estructural, el mensaje es que el partido se siente más cómodo administrando la indignación que desmantelando la injusticia.
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5. Qué puede hacer la gente y cómo mantenerse informada
La normalización que advierte la representante Ramírez solo se vuelve permanente si la dejamos. Hay formas concretas de resistir:
Apoyar a las organizaciones en primera línea
Busca y apoya a grupos que:
– Brindan asistencia legal a inmigrantes
– Documentan abusos de ICE
– Organizan por la abolición y la justicia transformadora
– Ofrecen respuesta rápida durante redadas
Entre ellos se incluyen coaliciones locales por la justicia migrante, redes de defensa comunitaria y organizaciones nacionales centradas en poner fin a la detención y la deportación.
Presionar a tus representantes
Aunque tu representante en el Congreso sea demócrata, no des por hecho que está haciendo lo suficiente. Puedes:
– Llamar, enviar correos y asistir a asambleas públicas para exigir:
– Apoyo público a investigaciones sobre los tiroteos de ICE
– Copatrocinio de proyectos de ley para limitar o desmantelar ICE
– Oposición al aumento de fondos para ICE y el DHS
– Preguntarles directamente: ¿Apoya usted la abolición de ICE? Si no, ¿por qué?
La presión específica y pública importa. Los políticos se mueven cuando saben que el electorado está atento.
Mantenerse informado más allá de los titulares
Los grandes medios suelen enmarcar estos temas en clave de “seguridad” o “crisis fronteriza”. Para tener una visión más completa, sigue a:
– Medios independientes como The Intercept
– Periodistas especializados en migración y derechos humanos
– Organizaciones de base que comparten testimonios directos y datos
Leer el artículo completo de The Intercept es un buen punto de partida. Ofrece detalles y contexto que rara vez aparecen en la televisión por cable.
Conectar los puntos
No veas a ICE como un problema aislado. Entiéndelo como parte de un sistema más amplio de:
– Criminalización de la migración
– Policiamiento racista y encarcelamiento masivo
– Fronteras y vigilancia militarizadas
Cuando conectamos estas luchas, podemos construir coaliciones lo bastante fuertes como para exigir algo más que reformas simbólicas y para insistir en que el poder del Estado para causar daño sea recortado de forma fundamental.
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Los tiroteos mortales de ICE que recoge The Intercept no son solo tragedias; son pruebas. Plantean si los demócratas tratarán las vidas inmigrantes como prescindibles, si el rótulo de “fuerzas del orden” seguirá sirviendo de escudo para el abuso letal y si los valores progresistas pueden sobrevivir al contacto con el poder real.
Normalizar es una decisión. Resistir también.
Lee el artículo original aquí: https://theintercept.com/2026/07/17/democrats-congress-abolish-ice-killings/
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