Cuando una agencia de inmigración de Estados Unidos colabora en silencio con un régimen autoritario para deportar personas hacia el peligro —mientras ese mismo régimen se discute como posible objetivo militar—, algo fundamental se ha descarrilado en nuestra democracia.
Según un nuevo reportaje de The Intercept, correos electrónicos internos del gobierno muestran que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) trabajó directamente con el gobierno iraní para organizar vuelos de deportación de ciudadanos iraníes durante la administración Trump. Aún más inquietante: ICE habría cumplido con solicitudes específicas de Irán sobre determinadas personas y, al menos en una ocasión, deportó a la persona equivocada.
Esto no es simplemente otro “escándalo de la era Trump”. Es una ventana a cómo se cruzan la aplicación de las leyes migratorias de Estados Unidos, la política exterior y los derechos humanos, y a lo fácilmente que las vidas humanas pueden convertirse en fichas de cambio en juegos geopolíticos. Para los sectores progresistas, esta historia plantea profundas preguntas sobre el poder del Estado, la rendición de cuentas y lo que significa defender los derechos humanos de forma coherente, sin importar quién esté en el poder.
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1. Antecedentes: Qué pasó y por qué es tan alarmante
El reportaje de The Intercept se centra en correos y comunicaciones internas de ICE que revelan los siguientes puntos clave:
– ICE coordinó vuelos de deportación con el gobierno iraní.
A pesar de décadas de relaciones hostiles entre Estados Unidos e Irán, funcionarios de ICE trabajaron con autoridades iraníes para organizar vuelos de deportación de ciudadanos iraníes.
– Irán pidió personas específicas, e ICE accedió.
En lugar de simplemente deportar personas a Irán de manera general, la agencia parece haber atendido solicitudes concretas del régimen sobre qué individuos quería de vuelta.
– Al menos una persona fue deportada por error.
En el caos y la burocracia de este arreglo, ICE habría deportado a la persona equivocada a Irán, un fallo extraordinario y peligroso, especialmente dado el riesgo que enfrentan las personas deportadas a un Estado represivo.
– Todo esto ocurrió mientras funcionarios de Trump discutían planes de guerra.
La cronología se superpone con un periodo en el que la administración Trump escalaba las tensiones con Irán, incluyendo el asesinato del general iraní Qassem Soleimani y discusiones internas sobre un posible conflicto militar más amplio.
En otras palabras: mientras la Casa Blanca presentaba públicamente a Irán como enemigo y supuesto peligro para la seguridad estadounidense, una agencia de Estados Unidos entregaba en silencio personas directamente a manos de ese gobierno, personas que quizá habían huido de la represión, el servicio militar forzoso o la persecución.
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2. Contexto: Deportación, Irán y la era Trump
Para entender cómo ocurrió esto, conviene situar la historia en un contexto más amplio:
La postura de línea dura de la administración Trump
Los años de Trump estuvieron marcados por:
– El “veto musulmán”, que apuntó específicamente a iraníes, entre otros.
– Sanciones de “máxima presión” sobre Irán.
– Retórica y maniobras militares crecientes, que culminaron con el asesinato de Soleimani en enero de 2020.
En público, Irán era presentado como un enemigo existencial. Sin embargo, tras bambalinas, ICE aparentemente se sentía cómodo entregando personas a ese mismo gobierno.
Las deportaciones como herramienta de política exterior
La política de deportaciones de Estados Unidos siempre ha estado entrelazada con la política exterior. A menudo se necesitan acuerdos con los países de origen para que acepten a las personas deportadas, y se recurre con frecuencia a la presión diplomática para lograr cooperación. Pero hay una diferencia entre esa coordinación rutinaria entre Estados y lo que describe The Intercept: responder a solicitudes específicas de un régimen autoritario sobre qué individuos quiere de regreso.
Esto difumina la línea entre la aplicación de las leyes migratorias y la persecución política, y abre la puerta a que agencias estadounidenses faciliten la persecución en el extranjero.
Lo que está en juego al deportar a regímenes autoritarios
El gobierno iraní tiene un historial ampliamente documentado de:
– Detención arbitraria
– Tortura
– Ejecución de disidentes políticos
– Castigos severos a supuestos “traidores”, manifestantes y activistas
Para muchas personas iraníes en Estados Unidos, la deportación no es simplemente un traslado: puede ser una sentencia de muerte. Si las agencias estadounidenses colaboran de facto con este tipo de regímenes, corren el riesgo de volverse cómplices de abusos a los derechos humanos.
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3. Un análisis progresista: poder, secretismo y vidas humanas
Desde una perspectiva progresista, esta historia va más allá de ICE e Irán. Trata de cómo el poder del Estado —especialmente cuando opera en secreto— puede imponerse sobre los derechos humanos, el debido proceso y la rendición de cuentas en una democracia.
ICE como agencia descontrolada o politizada
ICE ha sido criticada desde hace años por:
– Condiciones abusivas de detención
– Separación de familias
– Deportaciones de residentes de larga data con fuertes lazos comunitarios
– Falta de transparencia y supervisión
Este nuevo reportaje refuerza la percepción de que ICE no es solo una agencia migratoria; es un brazo poderoso y a menudo incontrolado del aparato de seguridad, capaz de coordinarse con regímenes extranjeros de maneras que pueden poner directamente en peligro vidas humanas.
Ya sea que ICE actuara por cuenta propia, siguiendo órdenes políticas o moviéndose en la zona gris entre la aplicación de la ley y la política exterior, el resultado es el mismo: las vidas de las personas se trataron como desechables.
La hipocresía de la retórica sobre “derechos humanos”
Funcionarios estadounidenses invocan con frecuencia los abusos de derechos humanos en Irán para justificar sanciones, presiones e incluso la posibilidad de acciones militares. Sin embargo, esta historia sugiere que, cuando resulta conveniente, esos mismos funcionarios están dispuestos a entregar personas a ese gobierno.
Esta es la hipocresía central que los sectores progresistas han señalado durante años: los derechos humanos se usan como arma retórica contra adversarios, no como un estándar coherente que guíe la política.
Planes de guerra y vidas como daño colateral
El hecho de que estos vuelos de deportación se llevaran a cabo mientras la administración supuestamente exploraba opciones de guerra con Irán añade otra capa de cinismo. Sugiere que:
– Las vidas iraníes eran prescindibles, ya fuera como blanco de sanciones, posibles víctimas de una guerra o deportadas entregadas a un Estado represivo.
– Las personas iraníes en Estados Unidos quedaban atrapadas en una pinza: demonizadas dentro del país por políticas antiinmigrantes e islamófobas, y potencialmente enviadas de vuelta a situaciones de peligro en el extranjero.
Para los movimientos progresistas, esto refuerza la necesidad de entender el activismo contra la guerra, la defensa de los derechos de las personas migrantes y la lucha por los derechos humanos como causas interconectadas, no como compartimentos separados de política pública.
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4. Por qué esto importa para la justicia social y los valores progresistas
Esta historia toca varios valores centrales del pensamiento progresista: la dignidad humana, la rendición de cuentas, el antirracismo y la solidaridad internacional.
Dignidad humana y derecho a la seguridad
En el centro de esta historia hay personas concretas: quienes quizá huyeron de la represión, buscaron asilo, construyeron una vida en Estados Unidos y confiaron en que el país al que llegaron no las enviaría de vuelta a la ligera a una situación de peligro.
Una visión progresista sostiene que:
– Nadie debería ser deportado hacia un daño previsible.
– Las decisiones de deportación deben basarse en el debido proceso y en los derechos humanos, no en la conveniencia política ni en solicitudes de gobiernos extranjeros.
– Errores como enviar a “la persona equivocada” a un régimen represivo no son simples fallos burocráticos: son errores de vida o muerte.
Rendición de cuentas y supervisión democrática
Si una agencia como ICE puede:
– Coordinarse con un régimen autoritario,
– Cumplir sus solicitudes sobre personas específicas, y
– Deportar a la persona equivocada,
todo ello sin debate público ni supervisión significativa, entonces enfrentamos una crisis de rendición de cuentas democrática.
Los movimientos progresistas llevan tiempo exigiendo:
– Una reforma drástica o la abolición de ICE.
– Una supervisión robusta del Congreso sobre la aplicación de las leyes migratorias.
– Informes transparentes sobre las prácticas de deportación, especialmente cuando involucran a Estados autoritarios.
Esta historia es un ejemplo concreto de por qué esas demandas no son abstractas: son salvaguardas necesarias contra el abuso.
Antirracismo e islamofobia
Las comunidades iraníes y de otros países de Medio Oriente han sido objeto de:
– Vigilancia
– Hostigamiento
– Restricciones de visado
– Perfilamiento racial
Las mismas narrativas islamófobas y xenófobas que justificaron el “veto musulmán” también ayudan a normalizar la idea de que deportar personas a Irán es aceptable, incluso cuando Estados Unidos reconoce la brutalidad del régimen.
Una respuesta progresista reconoce que:
– La lucha contra la guerra y contra la islamofobia van de la mano.
– Defender al pueblo iraní tanto del militarismo estadounidense como de la represión del Estado iraní forma parte de una postura antirracista y pro derechos humanos coherente.
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5. Qué puede hacer la gente y cómo mantenerse informada
Historias como esta pueden resultar abrumadoras, pero también ofrecen un llamado claro a la acción.
Apoyar a las organizaciones en primera línea
Considere apoyar o involucrarse con:
– Grupos de defensa de personas migrantes (por ejemplo, coaliciones locales de ciudades santuario, organizaciones nacionales como el National Immigration Law Center, United We Dream o Asian Americans Advancing Justice).
– Organizaciones de la diáspora iraní y de derechos humanos que ayudan a personas que enfrentan deportación o persecución.
– Organizaciones de defensa legal que impugnan deportaciones ilegales y presionan por una reforma estructural de ICE y del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Estas organizaciones suelen necesitar voluntariado, donaciones y personas dispuestas a amplificar su trabajo.
Exigir cambios de política y supervisión
Contacte a sus representantes en el Congreso y:
– Exija investigaciones sobre la coordinación de ICE con regímenes autoritarios, incluido Irán.
– Apoye legislación que:
– Prohíba deportaciones a países donde las personas enfrentan un alto riesgo de persecución o tortura.
– Aumente la transparencia sobre vuelos de deportación y acuerdos con gobiernos extranjeros.
– Reduzca el alcance y el poder de ICE, o reestructure por completo la aplicación de las leyes migratorias.
Los gobiernos locales también pueden desempeñar un papel importante poniendo fin a la cooperación con ICE y ampliando las protecciones de ciudad santuario.
Mantenerse informada/o y compartir la historia
Medios como The Intercept suelen destapar historias que los grandes medios ignoran o minimizan. Mantenerse informada/o implica:
– Leer periodismo de investigación que conecte inmigración, política exterior y derechos humanos.
– Compartir estas historias con amistades, familiares y en redes sociales.
– Cuestionar las narrativas que presentan la deportación como un asunto neutral, apolítico y de simple “ley y orden”.
Puede leer el artículo completo de The Intercept aquí, para acceder al reportaje detallado y a los documentos en los que se basa esta historia:
ICE Worked With Iranian Regime to Set Up Deportation Flights as Trump Laid Plans for War
Foto de Markus Spiske en Unsplash
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